autodromo

Construcción de una pista de primer nivel

El cuando se pensó en el diseño de la pista, era con el fin que fuese atractiva tanto para los pilotos como para espectadores...
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Hugo Barrera y Enrique Molins Presidente y tesorero respectivamente del Automóvil Club de El Salvador desde sus inicios de dicha institución realizaron grandes proyectos con el fin de impulsar la seguridad vial, el apoyo a la sociedad automovilística, al desarrollo del turismo y del deporte automovilístico, parten con la idea de construir El Autódromo “El Jabalí”, siendo ellos amantes del deporte motor y reconocidos pilotos en esa época.

A partir de 1974 que se da el primer paso importante para todo proyecto el cual es recolectar cierta cantidad de dinero, contando adicionalmente a tan visionario proyecto con el apoyo de Amigos y pilotos, el éxito fue rotundo, ya que a escasos cinco días lograron reunir la cantidad de ¢50,000.00 colones, pasando inmediatamente a formar una sociedad AERÓDROMOS DE EL SALVADOR, S.A. Junta Directiva que fue manejada por Carlos Canessa, Eduardo Cader (padre e hijo), Miguel Dueñas, Eduardo Trabanino, José Adolfo Rubio, y por supuesto Hugo Barrera y Enrique Molins, el objetivo primordial encontrar un terreno adecuado lo cual tardó dos años en encontrarlo, hasta que encontraron uno de 100 manzanas a la orilla de la carretera que va desde el Sitio del Niño a Quezaltepeque, en las faldas del cerro El Playón.

El terreno fue comprado el 3 de diciembre de 1976, ya con el terreno se procedió inmediatamente a la elaboración del proyecto, tarea que fue encomendada al arquitecto Oscar Monedero, ya con el avance del proyecto se inició con el ingreso del primer tractor al terreno el 7 de marzo de 1978, el cual empezó a remover toneladas de tierra y piedra de lava, el autódromo El Jabalí desde sus inicios se tomó muy en cuenta la seguridad para los espectadores de igual forma la visibilidad que esta debería de tener para el público, el ancho de la pista tomada en ese entonces era de diez metros lo cual permitiría que los vehículos ocupan toda su anchura a la hora de la carrera.

El Autódromo El Jabalí iba a tener todo lo que fuese necesario para la pista, se inició con los comentarios de elaborar los “PITS”, lugar fundamental para el desahogo de los mecánicos para su trabajo de reparaciones, este iba a contar en su primer etapa con dos módulos de 10 “pits” cada uno, para alojar en cada uno de ellos dos vehículos; cada pits tiene 7 metros de ancho por 10 de fondo. Asimismo se pensó en visibilidad de toda la pista, y es para tal efecto la construcción de la primera torre de 5 niveles en Centro América, e incluso en muchos circuitos para esa época no tenían las características esplendorosas de la torre de control del Autódromo, la torre era para uso del Director de Carrera, Cronometristas, la Comisión Deportiva y para el área de prensa.

El cuando se pensó en el diseño de la pista, era con el fin que fuese atractiva tanto para los pilotos como para espectadores, la pista cuenta con 3.250 metros con posibilidades de ampliación en un futuro, la recta cuenta con 700 metros, y se puede decir que es la única recta, ya que el resto del trazado se compone de principalmente de curvas con tramos cortos de semirectas. Son once las curvas que componen el trazado, todas ellas con distintos trazados y diferentes radios, otros de los atractivos de la pista son las subidas y bajadas que existen a lo largo del circuito, el tipo de asfalto fue minuciosamente seleccionado, se estudió varios tipos y calidades, para que responda plenamente a lo que es la adherencia de las llantas y para resistir a las inclemencias a que será sometido, la firma que aplicó dicho asfaltado al Autódromo fue TERRA – PAV.
La construcción del autódromo El Jabalí fue un logro en esa época, y para tal supervisión y aprobación se contó con la visita de un delegado de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo), el británico Robert Langford, quien tuvo la responsabilidad de supervisar minuciosamente la construcción del Autódromo, el señor Langford se desempeñaba como encargado de la Seguridad de Circuitos, este trabajo arduamente con los Directores de Autódromos de El Salvador y se marchó muy bien impresionado de la obra, garantizando que, al tomarse en cuenta las pequeñas observaciones respecto a la seguridad del circuito, no se tendría ningún inconveniente para estar homologado por FIA.

Los Directores de Autódromos, siendo ACES miembros de FIA, no podían hacer un autódromo sin tener el aval del ente rector a nivel internacional para tal efecto, y sirviera como un respaldo deportivo y federativo.

El tener esto listo y en su fase final de construcción el Autódromo se tenía que pensar en un evento grande para su inauguración, y el “Gran Premio Delta” cumplió con este requisito a la perfección, pues en el evento se contó con la participación de pilotos de Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Colombia, España y, por supuesto, los mejores volantes del área Centroamericana, a parte claro está los representantes de El Salvador. La feliz iniciativa de Hugo Barrera y Enrique Molins, permitió que en El Salvador se tuviera uno de los mejores Autódromo de Centro América.
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